¿Por qué duelen más las articulaciones en verano?
Cuando hablamos del dolor articular, muchas personas lo asocian automáticamente con el frío. Sin embargo, hay quienes aseguran que sus molestias aumentan justo en verano, cuando las temperaturas suben, los días se hacen más largos y se espera que el cuerpo se sienta más relajado. ¿Es esto posible? ¿Por qué duelen más las articulaciones en verano para algunas personas?
En nuestro artículo te explicamos las razones detrás de este fenómeno, cómo afecta a diferentes tipos de pacientes y qué puedes hacer para aliviar estos dolores durante la temporada más calurosa del año.
El clima sí influye en las articulaciones: no es solo una percepción
Existe una idea muy extendida de que el frío afecta negativamente a las articulaciones, y no es del todo incorrecta. Lo que tal vez no se considera tanto es que los cambios de clima en general, incluyendo el calor y la humedad, también pueden tener efectos notables en quienes padecen problemas articulares.
Varios estudios sugieren que las variaciones en la presión atmosférica, la temperatura, y la humedad pueden influir en la percepción del dolor. Aunque los mecanismos exactos aún no están completamente claros, sí se han identificado varias razones por las que las articulaciones pueden doler más en verano.
Causas comunes del dolor articular en verano
1. Aumento de la actividad física
En verano, las personas suelen estar más activas: se camina más, se hace ejercicio al aire libre, se practican deportes acuáticos, se realizan excursiones o viajes. Todo esto implica un esfuerzo adicional para las articulaciones, especialmente si no se ha mantenido una rutina constante durante el resto del año.
• Las articulaciones como las rodillas, tobillos, caderas y muñecas son las más propensas a resentirse por sobreuso.
• Las personas con artrosis o artritis pueden experimentar un empeoramiento de los síntomas al aumentar su nivel de actividad de forma repentina.
2. Deshidratación
En climas cálidos, la pérdida de líquidos y electrolitos es más común debido al sudor. Una hidratación insuficiente afecta la capacidad del cuerpo para lubricar adecuadamente las articulaciones, ya que el líquido sinovial (el lubricante natural de las articulaciones) se compone mayormente de agua.
• Cuando no hay suficiente líquido sinovial, las articulaciones se vuelven más rígidas y propensas a la fricción, lo que se traduce en dolor.
• Además, los tendones y ligamentos también pueden perder elasticidad con la deshidratación, aumentando el riesgo de lesiones.
3. Hinchazón y retención de líquidos
Las altas temperaturas pueden causar vasodilatación (los vasos sanguíneos se ensanchan), lo que a menudo lleva a una mayor retención de líquidos, especialmente en extremidades inferiores.
• Esto puede provocar inflamación en zonas como tobillos, rodillas y pies, generando dolor y sensación de pesadez.
• Las personas con problemas circulatorios o con enfermedades articulares crónicas pueden notar este efecto con mayor intensidad.
4. Cambios en la presión atmosférica
Aunque más estudiado en climas fríos, el cambio de presión barométrica también ocurre durante tormentas de verano o variaciones de altitud (como en vacaciones a la montaña o al mar), lo que puede afectar directamente las articulaciones inflamadas o lesionadas.
• En condiciones de baja presión, los tejidos blandos pueden expandirse, generando mayor presión dentro de la articulación.
• Esto causa una mayor sensibilidad al dolor, especialmente en personas con artritis reumatoide o enfermedades articulares inflamatorias.
5. Empeoramiento de enfermedades crónicas
El calor excesivo puede empeorar enfermedades autoinmunes o inflamatorias que afectan las articulaciones. Esto se debe al estrés térmico que sufre el cuerpo, afectando su capacidad para controlar los procesos inflamatorios.
• Lupus, artritis reumatoide y fibromialgia pueden tener brotes más intensos en verano.
• El sistema inmunológico puede reaccionar de forma distinta con el calor, provocando una cascada inflamatoria que afecta músculos y articulaciones.
¿Quiénes son los más afectados?
No todas las personas experimentan el dolor articular de la misma manera en verano. Algunos grupos son más propensos a sufrirlo:
• Personas mayores: especialmente quienes padecen artrosis o desgaste de cartílago.
• Pacientes con artritis reumatoide u otras enfermedades autoinmunes.
• Mujeres en la menopausia, por los cambios hormonales que afectan huesos y articulaciones.
• Deportistas o personas sedentarias que aumentan súbitamente su nivel de actividad en verano.
• Personas con sobrepeso, ya que la carga articular aumenta con la masa corporal.
Cómo prevenir y aliviar el dolor articular en verano
Aunque el dolor articular en verano puede ser molesto, hay varias medidas que puedes tomar para prevenirlo o aliviarlo:
1. Mantente bien hidratado
Bebe al menos 2 litros de agua al día, y aumenta esa cantidad si haces ejercicio o sudas mucho. Los líquidos ayudan a mantener el cartílago hidratado y funcional.
2. Haz ejercicio moderado y constante
Evita los cambios bruscos en el nivel de actividad. Calienta antes de ejercitarte, elige actividades de bajo impacto (como natación, yoga o caminatas suaves) y respeta los descansos.
3. Evita la exposición prolongada al sol y al calor extremo
El sobrecalentamiento corporal puede generar fatiga muscular, aumentar la inflamación y empeorar dolores articulares. Busca ambientes frescos y usa ropa transpirable.
4. Cuida tu alimentación
Opta por una dieta rica en alimentos antiinflamatorios como pescados grasos, frutos secos, aceite de oliva, frutas rojas y vegetales de hoja verde. Reduce el consumo de ultraprocesados, sal y azúcares añadidos.
5. Controla el peso corporal
Cada kilo extra ejerce más presión sobre las articulaciones, especialmente las de carga como rodillas y caderas.
6. Consulta a un especialista
Si los dolores son persistentes, no los ignores. En nuestra ortopedia podemos ayudarte a identificar la causa exacta del dolor y recomendarte el tratamiento más adecuado: desde órtesis y plantillas hasta dispositivos de soporte y fisioterapia.
Tratamientos y soluciones desde la ortopedia
En Sumed entendemos que el dolor articular puede afectar tu calidad de vida, especialmente en una temporada en la que quieres estar más activo. Por eso, contamos con múltiples soluciones para ayudarte:
• Rodilleras y muñequeras ortopédicas para estabilizar y proteger las articulaciones durante la actividad física.
• Plantillas personalizadas que corrigen la pisada y reducen el impacto en tobillos, rodillas y caderas.
• Cojines y sillas ergonómicas para personas con dolor lumbar o de cadera, ideales si trabajas en casa durante el verano.
• Ayudas técnicas para la movilidad, como bastones, andadores o Scooter eléctricos.
También trabajamos en colaboración con fisioterapeutas y reumatólogos que pueden complementar el tratamiento según tus necesidades específicas.
El dolor articular en verano no es un mito. Aunque no afecta a todas las personas por igual, está claro que el calor, la humedad, la deshidratación y los cambios en el estilo de vida pueden influir en cómo se sienten nuestras articulaciones.
Si este verano notas que tus rodillas, caderas o manos te molestan más de lo habitual, no lo pases por alto. Escuchar a tu cuerpo y actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre una molestia pasajera y un problema crónico.
En Sumed estamos aquí para ayudarte a moverte con libertad, sin importar la estación del año.
¿Tienes dudas sobre qué productos ortopédicos son los mejores para ti este verano?
Contáctanos o visita nuestra tienda y recibe asesoramiento personalizado por parte de nuestros especialistas.
In Same Category
- Fracturas por estrés: qué son, cómo prevenirlas y cómo la ortopedia puede ayudarte en la recuperación
- Cómo protegerte del frío este invierno
- Cómo Proteger tus Articulaciones ante el Cambio de Clima
- Preparando el cuerpo para el invierno: cómo cuidarte antes de que lleguen el frío y la inactividad
- Plantillas para Otoño: Cómo Adaptar tu Calzado Cerrado y Cuidar tu Pisada

Comentarios
Sin comentarios en este momento!
Leave your comment